domingo, 16 de enero de 2011
[...] El viejo empezó a refunfuñar no sé qué , de modo que Georgie le soltó las gubas (manos) y le descargó una buena en la rota (boca) desdentada con el puño anillado, y entonces el viejo comenzó a quejarse de lo lindo y le brotó la sangre, hermanos míos, y qué hermosa era. Así que nos limitamos a sacarle la ropa, y lo dejamos en chaqueta y calzoncillos largos, y finalmente Pete le encajó una cariñosa patada en el culo y lo soltamos. Se alejó tambaleándose, a pesar de que no había sido un golpe tan impresionante, pero él gimoteaba oh oh oh, sin saber dónde estaba o qué pasaba, y nosotros nos reímos con ganas; después le vaciamos los bolsillos , mientras el Lerdo bailaba una danza con el paraguas raído: pero no encontramos gran cosa. [...]
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Oh sí (?)
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